Sidney Pollack (1934 – 2008)
- 5 may 2020
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Sídney Pollack fue director, productor, actor, y escritor de cine americano. Nació el 1 de julio de 1934 en Lafayette, Indiana, y murió el 26 de mayo del 2008, en Los Ángeles, California, a los 73 años. Ganó el Oscar al Mejor Director en 1985 con la película África Mía, éxito de crítica y de público que también se adjudicó el premio a la Mejor Dirección. Dirigió y produjo más de 40 películas desde mediados de los años 60 hasta prácticamente su muerte. Su último film, La Interprete, data en 2005.
Desde 1952 a 1954, estudió actuación con Sanford Meisner en The Neighborhood Playhouse School of the Theatre de Nueva York. Sirvió dos años en el ejército, y luego regresó a Neighborhood Playhouse, donde comenzó su labor profesional enseñando actuación. En 1958, Pollack se casó con su ex alumna Claire Griswold. Tuvieron tres hijos, dos mujeres y varón. Este último falleció en un accidente aéreo en 1993 en Santa Mónica, California.
Comenzó su carrera como actor de teatro, luego, en 1960, comenzó a trabajar como director de televisión. En este medio conoció a John Frankenheimer y a Burt Lancaster, quienes le facilitaron el acceso al medio. Trabajó con asiduidad dirigiendo episodios de series como Los Defensores; El Fugitivo; Ben Casey; Doctor Kildare; y Alfred Hitchcock Presenta. En 1966, comenzó como actor en teatro en la obra Presentes, acompañado de Bob Hope. Fue galardonado con un premio Emmy.
Como director de cine hizo su debut en los años ´60. La Vida Vale Más (1965), drama con Sidney Poitier y Anne Bancroft, fue su ópera prima cinematográfica y allí conoció al actor Robert Redford, con quien generó una amistad de toda una vida. A raíz de ello, en 1966, vuelve a llamar a Redford para interpretar con Natalie Wood “Una Mujer Sin Horizonte”. El dúo volvería a trabajar juntos en seis películas más. El guión de esta película fue escrito por Francis Ford Coppola.
Desde su comienzo, sus obras se destacan y cobran su importancia en el nuevo cine americano. El Nadador (1968), fue una gran crítica del sueño americano. En la segunda mitad de la década de los 60 filmó dos películas con Burt Lancaster: Camino De La Venganza (1968), y “La Fortaleza” (1969). Esta última estaba montada por Frederic Steinkamp, quien se volvería en uno de sus colaboradores habituales. Pollack era un hombre al que le gustaba el trabajo en equipo.
En 1969 pega un gran salto y es nominado al Óscar por primera vez como mejor director con Baile de Ilusiones, ambientado en tiempos de la Gran Depresión protagonizada por Jane Fonda y Michael Sarrazin. Esta película le da prestigio y le abre una gran puerta de oportunidades para hacer lo que realmente desea. El film fue premiado en los festivales de Cannes, Bruselas y Belgrado.
A los comienzos de los 70 comenzaría un periodo muy fecundo acompañado por Robert Redford, adjudicándole el papel principal de sus siguientes tres películas. La primera de ellas. Las Aventuras de Jeremías Johnson (1972), un western atípico y existencialista basado en una novela de Vardis Fisher con el cual también cosechó un gran éxito de crítica y público que se repetiría y hasta doblegaría un año después con la comedia costumbrista Nuestros Años Felices, donde Redford es acompañado por Barbra Streinsand, en su mejor momento actoral. En 1975 completaría el triplete con un film excepcional “Tres Días del Cóndor” (1975), un thriller brillante que mantiene la tensión a lo largo de todo el metraje y que es, probablemente, una de sus mejores películas.
También en los 70, Pollack dirigió a Al Pacino en dos películas casi consecutivas. Una obra menor, “Yakuza” (1975), protagonizada también por Robert Mitchum, y “Un Instante, Una Vida” (1977), film que adaptó una novela de Erich Maria Remarque con no mucha fortuna.
En el siguiente decenio, se volcó cada vez más en tareas de producción. Solamente dirigió tres películas, en las cuales se apreciaba su maestría en la dirección de intérpretes: Paul Newman en “Ausencia De Malicia” (1981), y concreta dos de sus más grandes éxitos comerciales, “Tootsie” y “África Mía”.
En Tootsie (1982), Pollack se trabajó como director de comedia y actor, donde llevó los temas feministas a la conciencia del público utilizando su notable ingenio en una película muy entretenida, que fue nominada a diez Premios de la Academia. La dirección de Pollack reveló la capacidad actoral y de transformación de Dustin Hoffman, en la cual la actuación generaba un cambio de género de un novio dominante a una enfermera asexuada.
No obstante ello, su mayor éxito llegaría en 1985 con África Mía, película basada en textos de Isak Dinesen, protagonizada por Robert Redford y Meryl Streep. La película ganó el premio de la Academia, fue nominada en once categorías, de la cuales ganó en siete, y Pollack se hizo acreedor a dos: uno a la Mejor Dirección y otro a la Mejor Producción (Película).
Pollack también incursionó en la producción independiente. Tuvo particular éxito en películas tales como El Talentoso Mr. Ripley (1999), dirigido por Anthony Minghella, El Americano Impasible, (2002), dirigido por Philip Noyce y Cold Mountain (2003), otra vez bajo la dirección de Minghella. Pollack regresó a la silla del director en 2004, cuando dirigió otro thriller, un género en el que se sentía muy cómodo. La Intérprete (2005), la primera película filmada en la sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York.
En 2000, Sydney Pollack fue honrado con el Premio John Huston del Directors Guild of America como "defensor de los derechos de los artistas". Murió de cáncer el 26 de mayo de 2008, en su casa en el suburbio de Pacific Palisades, California, en Los Ángeles.
Otras películas de su filmografía son Yakuza (1974) con Robert Mitchum, El Jinete Eléctrico (1979), con Robert Redford y Jane Fonda, Habana (1990), con Redford y Lena Olín, La Firma (1993), basada en el best seller de John Grishan, donde Tom Cruise asumió el papel principal acompañado por Jim Hackman; Sabrina (1995), con Julia Ormond y Harrison Ford (remake del éxito de Billy Wilder), y Caprichos del Destino (1999), también con Harrison Ford y Cristin Scott Thomas. Como actor participó en películas como en la ya mencionada Tootsie, Maridos y Amantes (1992) de Woody Allen y en Eyes Wide Shut (1999) de Stanley Kubrick.
Su cine brilló desde fines de los 60 hasta mediados de los 80. En ese periodo podemos encontrar sus obras más valiosas. Tal vez no pueda ser considerado un autor. Pero fue un productor y director cuyos objetivos trascienden el mero hecho de salvar económicamente sus películas, sino lograr contar historias interesantes que dejan material para la discusión e incluso un testimonio sobre la época en que le tocó vivir.
CINCO PELICULAS IMPERDIBLES DE SIDNEY POLLACK
1969 – Baile de Ilusiones
1973 – Nuestros Años Felices
1975 – Los 3 Días de Cóndor
1982 – Tootsie
1985 – África Mia
BAILE DE ILUSIONES (1969)
¿Puedo conseguirte algo para tus pies?
¿Qué tal una sierra?
El film es una adaptación de Acaso No Matan a los Caballos?, la novela de Horace McCoy, que trata sobre un maratón de baile durante la época de la Gran Recesión de los años ´30 en los Estados Unidos. Relata una historia de perdedores que tratan de subsistir participando de una maratón de baile cuyo premio es en dinero en efectivo. Esta es una película que recupera su vigencia cuando, hoy en día, la aparición de problemas sociales derivados de sucesivas crisis económicas, hacen que la pobreza y el aislamiento social vuelven a ser una dura realidad.
La película recorre un momento donde mucha gente ha perdido su casa y vaga por las calles buscando sobrevivir el momento. Allí estarán cuando aparezca una oportunidad. Ello será una maratón de baile que otorga un premio en dinero. Es también la posibilidad de escapar de la intemperie durante unos días.
El film es una gran parábola sobre la Gran Depresión. Nada será gratuito. El que pierde, queda fuera. La maratón continúa. Lo que nadie sospecha es que no hay luz al final de este túnel. Rocky, el corrupto maestro de ceremonias, es el único que conoce el resultado final y juega el juego hasta que alguno de los concursantes literalmente cae muerto... o se vuelven locos bailando. Los participantes se transforman de bailarines llenos de vida a zombis desesperados como puede observarse en la escena donde, a través de fragmentos de cristales rotos, vemos sus reflejos, sus ojos perdidos, sin mirar a nada, mientras giran en un simulacro de baile.
Es un film de grandes personajes. En el elenco sobresale Jane Fonda, en el papel de Gloria, una mujer de mundo hastiada que no quiere ver más pobreza. Ella se volverá más amarga envuelta en la sensación de vivir un infierno en vida cada vez que las apuestas son más altas. Rocky, papel a cargo de Gig Young, impone su presencia como director de la competencia. Su personaje crea el ambiente contando historias que transforman a los participantes en personajes cuya supervivencia depende de la votación del público. Susannah York, como Alice Le Blanc, una aspirante a actriz, se roba la película, mostrando su mejor perfil para el drama. Ella perderá sus sueños y se convertirá en un fantasma de su antiguo yo. Red Buttons es un ex militar que baila para poder dar de comer a sus niños, y Bruce Dern y Bonnie Bedelia, completan el elenco como una pareja que necesita el dinero para cubrir el costo del parto de su bebé por nacer.
El casting y los diálogos son brillantes. La galería de perdedores irá desfilando ante nuestros ojos mientras sus energías resistan. Cada uno de ellos representa un fracaso en la vida, una necesidad de resarcimiento y el sueño de recuperar la vida. Algunos parecen no tener salvación, como el papel de Gig Young, el director de la maratón, en una de sus mejores actuaciones, aunque no deje de ser un facineroso de buen corazón.
Sydney Pollack hasta mejora el material de la novela profundizando en el tema de la película, transformando al film en un análisis crítico que refleja un momento desesperado de la historia norteamericana Utiliza flash backs, secuencias que parecen estar fuera de una estructura narrativa, y al hacerlo, crea una obra atemporal, una historia sobre la explotación humana.
NUESTROS AÑOS FELICES (1973)
Hubbell Gardner: Las personas son más importantes que sus principios.
Katie Morosky Gardner: Las personas son sus principios.
Sídney Pollack relató una apasionada historia de amor en “Nuestros Años Felices”, con una descollante labor actoral de Barbra Streinsand, que también convirtió en hit el tema musical principal de la película, que al igual del resto de la banda sonora responde al gran músico Melvin Hamlisch. Otro punto de interés en la película es la inserción de la historia en el contexto político y social de las épocas que transcurren: la guerra civil española y su influencia sobre la juventud de los protagonistas, la persecución ideológica llevada a cabo años más tarde en Hollywood durante la época Macarthista en los ´50, Más tarde, Katie y Hubbell se han mudado de Nueva York a Hollywood, donde él ha conseguido trabajo como guionista.
Para que esa historia se desarrolle es necesario que los personajes cambien. Pero los personajes son lo que son. No cambiaran nunca y su historia de amor, en consecuencia, nunca podrá llegar a ningún sitio. Es una gran historia de amor en medio de un contexto de serios cuestionamientos políticos.
La película explora las presiones que las ideas pueden generar sobre dos personas con puntos de vista muy diferentes, y aunque se amen, más que sus puntos de vista, sus convicciones diferentes, generaran presiones que finalmente los afectarán adversamente. Ella es una activista de izquierda, judía, muy inteligente, y él es un WASP liberal comprometido, tranquilo, y deportista. Se conocen en 1937 en la universidad. Inmediatamente. Uno fascina al otro y viceversa, posiblemente porque son opuestos. Es la diferencia lo que los une, el atractivo de lo oculto, la posibilidad de la aventura, la posibilidad de la confrontación permanente. Una mismísima bomba de tiempo. Contra todos los pronósticos, se casan y tienen una hija. Pero su incapacidad de convivencia los conduce a la ruptura. La ideología política se interpone permanentemente entre ellos. No obstante no es la ideología lo que se impone entre ellos sino básicamente el apasionamiento y el idealismo de ella versus la pragmaticidad de él, un ser profundamente instintivo.
El film se convirtió en uno de los pocos éxitos de taquilla en el rubro romántico de los últimos 40 años. Basado en un guión inteligente y personajes complejos, el escritor Arthur Laurents se inspiró (al igual que su novela posterior) en una joven que conoció en la universidad. Ella era una estudiante que militaba en la izquierda americana.
El conflicto inevitable provocado por puntos de vista diferentes se expresa en varias escenas brillantes, muy bien escritas y actuadas. Ellos pueden hablar honestamente, incluso sobre los defectos del otro. Ella siente que no obstante ello, pueden construir una buena pareja, y lo convence a él a casarse. Pero ni pueden cambiar sus creencias más profundas, ni dejar quienes son en función del otro. Incluso, a veces, dos personas no tienen nada en común pero lo ignoran. Katie y Hubbell se sintieron atraídos el uno por el otro, porque cada uno tenía algo que al otro le faltaba y deseaba tener. Es como un juego de opuestos. Aquello que los une, también los separa.
Redford y Streisand están perfectas en sus respectivos roles. Como espectadores, podemos ver lo que ellos ven el uno en el otro. Nos hacen desear que ese romance funcione. Katie Morosky parece un personaje hecho a la medida de Barbra Streisand. Libre y decidida, vulnerable y cohibida a la vez, Katie es un personaje complicado y Streisand la vuelve completamente creíble. Robert Redford, quien había rechazado el papel dos veces antes de que el director y amigo Sydney Pollack lo convenciera, muestra una de sus mejores actuaciones en la pantalla grande y efectivamente revela el lado oscuro de ser el estereotipo del chico de oro estadounidense. Él es una rara mezcla de un tipo respetuoso y oportunista cuya forma de ser se opone totalmente a la extroversión de ella. Notable el elenco de apoyo: Bradford Dillman, Lois Chiles y James Woods. La canción principal, interpretada por la propia Streisand se transformó en uno de los grandes éxitos de su repertorio. Tanto la película como la canción se transformaros en grandes éxitos de su carrera.
El éxito perdurable de la película puede deberse a la química magnética entre Streisand y Redford, la magnífica cinematografía de Harry Stradling Jr., el inolvidable acompañamiento musical de Marvin Hamlisch, sobretodo, la fuerte mano de director Sídney Pollack. Sin embargo, es la complejidad del romance, esa mezcla de discusión política personificada en la presencia de dos fuertes caracteres, continúa haciendo de THE WAY WE WERE la mejor historia de amor de la segunda mitad del siglo XX.
Tres Días de Cóndor (1975)
Joe Turner: ¿Por qué?
Joubert: No me interesa "por qué". Pienso más en "cuándo", a veces "dónde"; siempre "cuánto".
"Tres días del Cóndor" es un film que continúa vigente. Es un producto típico de los años ´70 cuya temática y capacidad de entretenimiento no ha perdido nada de su encanto. Incluso hoy esta película se ve creíble.
Este film de Pollack se transformó en un clásico dentro del género de películas de espías. Tiene lugar en los EE. UU. Trata de un hombre joven (Robert Redford) que lucha por su vida en una situación extrema. No hay lugares comunes, tampoco superhéroes y ni siquiera los villanos son demasiado malos. Son amenazantes. Sin embargo, Tres Días del Cóndor es un thriller con una vuelta de tuerca más.
Turner trabaja para la Sociedad de Literatura Histórica Americana, pero en realidad, es un investigador de la CIA, a quien con el nombre clave de Condor, le pagan por leer libros, en el que tiene que encontrar posibles escenarios que podrían usarse en el trabajo de inteligencia. Un mediodía, cuando regresa a su oficina, encuentra que todos sus compañeros han sido asesinados. Pollack muestra el horror y la confusión de Turner al encontrar a sus compañeros de trabajo muertos. Se da cuenta que necesita protección y llama a la sede de la CIA, exigiendo que lo rescaten. El operativo se pone en marcha pero no se resolverá según lo planeado. Después de un tiroteo en un callejón, Turner se trasforma en un sospechoso agente rebelde. Ahora todos quieren atraparlo.
Turner deberá secuestrar a Kathy (Faye Dunaway) para poder movilizarse y eludir a sus perseguidores. Redford comienza a mostrar una segunda faceta de su personaje. No es tan solo un lector de libros de acción y aventuras donde encuentra ideas que permitan nutrir la imaginación de la CIA, sino es también un hombre de acción. Ha sido entrenado para actuar como un agente si la situación lo requiere. Joe Turner parece un tipo común pero no lo es. Se lo distingue por su inteligencia e instinto de supervivencia.
La actuación de Redfords es completamente creíble como un hombre cuyo mundo se ve sumido en un desorden violento que lo obliga a luchar por su supervivencia. Dunaway está magnifica, Cliff Robertson es el confiado jefe de la CIA, John Houseman resulta sólido en cualquier papel, y Max von Sydow impone su presencia en la pantalla como el típico asesino por encargo. Las escenas donde discuten Redford y Robertson, o Redford y von Sydow, son de lo mejor de la película.
Sídney Pollack cuida de no revelar toda la información a la vez. Sabe cómo mantener al espectador simultáneamente enfocado en la trama e interesarlo en la misma. Turner no es el hombre equivocado. No obstante, está frente a una situación inusual y potencialmente mortal. Allí fija el eje de interés de la película.
Sin duda, el film remite a Hitchcock. Recuerda tanto a North by Northwest como a El Hombre que Sabía Demasiado. Turner, como Roger Thornhill (Cary Grant) y el Dr. Benjamin Mc Kenna (James Stewart), parece un hombre común insertado dentro de una acción de carácter extraordinario. La historia se vuelve más cerebral a medida que conocemos por qué la oficina de Turner fue asaltada y quién estaba detrás de ello.
Tootsie (1982)
Michael Dorsey: ¿Estás diciendo que en Nueva York nadie trabajará conmigo?
George Fields: No, no, eso es demasiado limitado... nadie en Hollywood quiere trabajar contigo.
Se dice que este fue un punto culminante de carrera para todos los involucrados, incluyendo, obviamente, al director Sidney Pollack y al actor Dustin Hoffman. Lo cierto que Tootsie es una comedia notable, absolutamente inolvidable, en la que no solo brilla el sentido del humor sino también adelanta en la aceptación del ser distinto, del diferente. Relata la historia de un gran actor que no consigue trabajo y no tiene más remedio que vestirse de mujer para conseguir un papel en un casitng.
Dustin Hoffman interpreta a Michael Dorsey, un actor que parece saber todo sobre la actuación, excepto cómo conseguir trabajo. Lo vemos audicionando para diferentes obras en las que resulta ser demasiado viejo, o demasiado joven, o demasiado bajo, o simplemente no es el tipo adecuado para el papel. También es cierto que, a veces, resulta imposible trabajar con él. Ante la falta de trabajo, Michael se las arregla dando clases de teatro o incluso, trabaja en un restaurant para poder pagar sus cuentas. Pero tendrá que travestirse para conseguir trabajo.
Después de una fuerte discusión con su agente, éste le anticipa que queda claro que nadie lo contratará. En la siguiente toma se ve a Hoffman caminando por la calle, vestido de mujer, para audicionar en una telenovela que su amiga (Terri Garr) no puede hacer. El director busca una mujer que parezca dura como para ser la administradora de un hospital. Michael se presenta como una mujer y responde con un discurso gracioso que le abre las puertas. Hoffman consigue el papel, y pronto vuelve popular a su personaje en todo el país. Además, crea un personaje inolvidable.
La comedia está fuertemente apoyada en lo actoral y también en todos sus rubros. Murray consigue su parte improvisando sus líneas. La frutilla del postre es el personaje del propio Sydney Pollack, como representante artístico de Murrray. Sus desavenencias son típicas de comedia, Pero forman un dúo difícil de olvidar. Pollack demuestra no solo que es un gran director de cine y de actores, sino también, su propia capacidad para interpretar un personaje que hace el opuesto de Hoffman. Solo tienen unas pocas escenas juntas, pero son las mejores de la película. El espectador disfruta tan solo de verlos juntos.
Tootsie está muy por encima de otras películas que tratan sobre el travestismo. Es una comedia equilibrada que nunca ataca al feminismo, aunque la Dorothy Michaels de Hoffman es una mujer que reta a otros a defenderse. Cuando Hoffman siente que su personaje de Dorothy debería hacer especiales y dar consejos, Pollack le recuerda: "No tienes nada que decir a las mujeres, Michael". En otras palabras, le está diciendo que ha tenido suerte de haber salido bien con esta idea. Ahora debe buscar una manera de salir.
Tootsie alcanza un pico muy alto y se coloca entre las mejores comedias en la historia del cine americano. Llena de humor, como comedia situacional, provoca espontáneamente la risa franca. Hace mucho tiempo que no se veia una comedia tan bien hecha, lo cual, reconoce un guión estupendo de Larry Gelbart y Don Mc Guire, magníficamente interpretado por un actor extraordinario, uno de los mejores de su generación, y el soporte de un grupo actoral muy selecto. A ello, tampoco podemos dejar de señalar la contribución musical de Dave Grusin y la fotografía de Owen Roizman.
Tootsie es una película maravillosa. Termina de romper una serie de tabúes sociales que tienen que ver con la discriminación de las personas en lo relativo al sexo como así también con la edad. Se convirtió rápidamente en un éxito comercial. Gano un solo Oscar (Jessica Lange como actriz de Reparto aunque el film había sido nominado en 11 categorías al igual que la ganadora, la inglesa Gandhi de Richard Atemborough) y dejó a Hollywood en deuda con Pollack, al que premiaría más tarde en África Mia.
África Mia (1985)
¿Sabes dónde aterrizará?
El truco es no saberlo, debe sentirse maravilloso!
Basada en las memorias de la escritora danesa Karen Blixen (seudónimo de Isak Dinesen), transcurre en una plantación de café en Kenia. Trata sobre una mujer colonial británica que dirige una granja de café mientras su esposo Bror Blixen lleva una vida libertina yendo de caza y siéndole infiel.
Se trata de un guión libre basado en el libro semi autobiográfico de Isaak Dinesen, en el que noveló mucho más sobre su vida que lo que contó de verdad sobre ella. En el film, el personaje vive un matrimonio de conveniencia mientras trata de disfrutar una pasión clandestina. En África conocerá a Denys y establecerá una relación muy libre con él no exenta de amor. El film no trata sobre el amor romántico sino de una relación de amistad y conveniencia, que permite a Karen encontrar un significado a su vida.
No obstante ello, Karen se transforma en una matriarca que ocupa el lugar masculino que el abandono de su marido le obliga a asumir. Todos se inclinarán con respeto al "hombre" que ven en Karen Blixen, dado que ella se eleva por encima de todo y todos. Redford juega el rol del liberador de las costumbres. Su personaje es la personificación de la libertad. No obstante ello, el sentido de independencia de su Finch Hatton es frágil e ilusorio y le costará caro. Alude a una libertad que nunca es absoluta.
"África Mía" narra los intentos de Karen de acostumbrarse a la vida en África y dirigir la granja por su cuenta. Su lema es poseer algo y aprovecharlo a nivel personal y colectivo. Ella enfatiza en el orgullo por poseer una parcela de un territorio sagrado que transporta todos los misterios de la humanidad. Pero este orgullo está menos impulsado por el egoísmo que por un deseo de traducir su experiencia en algo significativo. Este deseo adquiere un nuevo significado después del episodio de sífilis que terminó sus posibilidades de tener hijos.
Para cumplir con sus instintos maternos, Karen trata a la tribu Kikiyu como a sus propios hijos. Ayuda a sanarlos, instruirlos, les ofrece una parte de su tierra. La actitud de Karen no es civilizar lo salvaje sino tratar de inculcar la fuerza para resistir la invasión cultural. Pero el ser africano tiene la virtud de no corromperse ante la invasión cultural.
Aquí adquiere significación el personaje de Denys. Es un cazador apuesto y de espíritu libre que emula la fidelidad de los Masai a la naturaleza misma. Inevitablemente, cualquiera de sus encuentros con Karen lleva a un debate sobre la presencia europea en África, colocando a Karen y Denys en la encrucijada de la naturaleza con la civilización.
Sídney Pollack pone en imágenes esa historia de vida, no exenta de amor y aventuras, en medio del dominio colonial británico, con mucha habilidad narrativa. El film destaca por la excelente descripción y desarrollo de los personajes y las situaciones, como así también invita a la reflexión.
Meryl Streep está genial como Karen Blixen. Ella logra mantener el acento danés original del personaje. Redford se apropia y da vida a Denys Finch-Hatton, un cazador solitario. Klaus Maria Brandauer como Barón Bror von Blixen retrata a un hombre al que le gusta disfrutar de la libertad y la diversión pero nunca llegará al fondo de sus sentimientos.
La fascinante musicalización de John Barry, tan simple y mágica, alcanza un punto culminante emocional durante la secuencia inolvidable del biplano, transmitiendo una embriaguez de libertad, única y efímera.
La sobresaliente fotografía del paisaje africano de David Watkin, le permitió ganar el Oscar junto con la banda sonora de John Barry que remite a sus mejores trabajos. Probablemente, sea la banda sonora de la película más bella de la década de 1980. África Mía ganó cinco premios más incluyendo mejor película, director, guión y sonido. Es considerada como el masterpiece de Sídney Pollack y un clásico de nuestros tiempos.

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